jueves, 6 de noviembre de 2014

Selfie, de clase del Taller Multimedia, de Periodismo, en el ISEC

 
Con algunos de mis alumnos de Periodismo General, del Taller Multimedia, en el Instituto Sudamericano de Enseñanza de la Comunicación, en Buenos Aires, 6 de noviembre 2014.

viernes, 17 de octubre de 2014

Otro retrato familiar, 12 de octubre 2014

Cumple 26 de mi hijo Carlos Daniel, en casa en Buenos Aires.

Retrato de Familia, con mi hijo Carlos Daniel, 12 de octubre, 26 años.

Fiesta de cumple 26 de mi hijo Carlos Daniel, en Buenos Aires.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Equilibrista

Obra plástica de la artista cubana Zaida del Río.




 A Eliseo Diego, el Maestro.

El rincón del camino se hace piel
en las pupilas del payaso,
quien aprendió a sentir un profundo rencor
por cada aplauso inmerecido de la carpa,
pero continúa durmiendo con los ojos bien abiertos
por temor al rechazo público.
Ese rincón se transforma en abrigo
sobre las espaldas del mago,
olvida sus últimos trucos frente a las luces,
anuncia conejos por palomas negras
sin ruborizarse ante la mentira inocente.
Una varita mágica puede hacerse muro impenetrable
ante los ojos del domador,
perdió la cabeza por impaciente y aún sus leones
le ayudan a buscarla....¿Fraternidad en la desgracia?
El rincón se hace caminos en las manos y los pies
del equilibrista,
quien no teme a los saltos mortales sin mallas salvavidas,
y sienta lástima por los que rinden culto a la rutina,
como si la vida no fuera caminar perennemente por
una cuerda floja.

Inacción en el establo semivacío

Obra de la artista plástica cubana Zaida del Río.




                        “(...) esperando cada día, cada noche, esa otra luz
                                   que no vigila la persecución de algún objeto”.
                                      
                                           Reina María Rodríguez, en “Violet Island”

Me engullo la codicia y el ruido del agua que dejaron mis padres sobre la mesa/ me trago hasta la última palabra que no dijeron/ aquel error de cálculo cuando mi madre ovulaba sin guantes blancos/ ademanes y explosiones de un quinqué que encendió a destiempo./ Lo masticó todo/ hasta el polvo de mis muertos y el alquitrán en mis narices./ Ya no tengo tiempo para tanto drama aburrido/ para tanta aparición inmóvil que me ronda/ Todo se cuece y se hace pensamiento/ náusea que no cesa/ rebuznar de campana justo a la hora suicida/ sexto piso con balcón indiferente./ Vuelvo a la esquina  a buscar nuevos brotes y sólo encuentro un sexo improbable/ agujero de establo vacío/ migas que alguien esparció cuando la liviandad se volvía tedio./ Estoy desnudo frente a la cruz, cae la piedra y se comienza a cerrar el nudo sobre mi cuello. /Amanece en la región antigua y todo huele a toalla húmeda/ a pupila seca/ a oxígeno sucio en un retablo que nunca ha llegado a parecerme ajeno./ Los párpados legañosos intentan limpiar mis suciedades/ comen de mi alimento con impúdicos gestos de hambre insatisfecho/ me corroen por dentro las asperezas/ rinden culto a un cuerpo que cambió y acumuló adiposidades para siempre./ El tiempo es fusilado sin juicios sumarísimos/ es el arte de una legalidad que clava su aguijón entre las carnes de los vivos./ Lo improbable vuelve a ser ecuación segura/ anhelo de paraíso cercenado por la vida./ Mientras tanto, yo sigo allí, en la mesa abandonado a la inacción/ al desdén de la pesada puerta/ simulando tanta delicia que atraviesa mis entrañas/
                         alimentándome de las migas dejadas por los otros.