viernes, 26 de diciembre de 2008

Cómplices palabras



Obra del artista cubano, García Peña.










”No creo en las palabras (...) las he visto

afirmar/ negar/ mentir/

al pie de los altares y patíbulos”.

Armando de Armas, “Sobre la brevedad de la ceniza”.



Las palabras se incrustan mutiladas contra mis cristales

se parapetan en mi placard y gimotean tras mis pasos,

heridas/ dolidas/ dañadas/ prostituidas/ cansadas

se desangran bajo la escalera,

se tropiezan unas contra otras al borde del abismo,

se tocan impúdicamente sin pensar en sus géneros y concordancias/

en sus tildes y acentuaciones, en si son diptongos o triptongos/ llanas o agudas,

sin recato hacen el amor/ desfachatadas/ procaces/ sin pensar en el qué dirán/

sólo en el goce momentáneo/ en la cabalgata cansina

de la vigilia, en la agonía del naufragio,

en los estertores de un faro sin olor a mar.

Poco a poco se travisten, se camuflan como voces cómplices aquí en esta noche

sobre mi mesa de luz,

tras los ojos y los rictus de las máscaras que cuelgan en mi sala.

Se escabullen dentro de la almohada y no me dejan respirar, me cortan el aliento,

pues temen descomponerse, infectarse, destriparse, engullirse, perecer en el intento/

su egoísta espíritu de trascendencia las malogra (¡y las salva!), las entierra bajo el lodo

de un monótono cementerio en La Tablada,

las enferma de miedo y lo que es peor... les nubla el entendimiento, la razón.

Mis palabras confunden fronteras, geografías, nortes y sures

galopan histriónicas por el mundo, con caras de mosquitas muertas

o malsanos rubores egocéntricos,

arder en la pira son (es) su sino, cenizas sus afanes/

mojarse hasta los huesos su tarea/

son como las ausencias de una Habana extramuros.

que ya me resulta extranjeramente ocre.

Mis palabras se mueren de tedio, gritan, insultan sin sentido/


se matan de risa con afilada boca

diseñan su orgía, su festín de vida o muerte....Cortadas a la medida

se lanzan tras su presa/

desvarían por un elogio que les levante el ánimo/ por un secreto que decir/

juntas trazan estrategias de ataques y lisonjas: antípodas de un plan mayor

para el momento oportuno/ para la hora de la puñalada por la espalda.

Mis palabras buscan una camisa de fuerza, algún psicofármacos para sedar,

ciertas botellas de vino para seducir, se quitan su polvo y su carcoma

y lo hacen con profesionalidad, con sutilezas universitarias,

con estudiada altanería de diccionario enciclopédico español.

En definitiva, son ellas – todas- un amasijo de hierros mohosos,

un brebaje hecho ex profeso para colegialas y malevos,

charcas putrefactas donde se hospedan larvas de mosquitos,

perfumes de free shop de algún viejo aeropuerto sin controlador aéreo.

Peregrinas, sin concilio, traman su partida y su llegada

diseñan su reducto/ buscan su buhardilla, su letargo, su vigilia.

Por eso, cuando cierro la boca me atraganto, vomito, me mareo

sube mi presión arterial/ una rara sensación de acidez

se hospeda bajo mi lengua y sale fétidamente hacia fuera.

Por eso es que soy también de los que nunca ha creído en ellas,

las colecciono en frascos asépticos para los días de exámenes de sangre

y análisis de orina

e intento, de vez en cuando - y por desquite - empujarlas

por el tragante del baño,

a donde van a parar todos los miasmas pútridos del día.




Buenos Aires, ya sin palabras, 9-03-2007

lunes, 22 de diciembre de 2008




Felicitación de Navidad y Año Nuevo

jueves, 11 de diciembre de 2008

Carlos Tessarolo: “Uno se pinta a sí mismo”



Obra "Autorretrato", del artista argentino, Carlos Tessarolo.



Confesiones de un reconocido artista argentino que dibuja la parte primitiva, salvaje, auténtica del ser humano y ello le sirve de exorcismos contra los sinsabores de la cotidianidad.

Por: Lic. Juan Carlos Rivera Quintana

Un viejo proverbio español dice: “en casa del herrero, cuchillo de palo”. Esta máxima popular se hace añicos en el caso del artista plástico argentino, Carlos Tessarolo (Buenos Aires, 1949). Su padre, una figura determinante en su formación, fue el reconocido pintor veneciano, Héctor Tessarolo (1910-2004), radicado en Argentina, en 1927, donde trabajó con artistas de la talla de Miguel Diomede, Antonio Chiavetti y Mariano Pérsico, entre otros. Ello explica que Carlos creciera rodeado de temperas y pinceles, en los talleres de los más famosos artistas plásticos de toda una época; también que fuera modelo de pintores, como Antonio Berni, Policastro y más adelante hasta posara para Pérez Celis.

En el atelier de su padre y en el ambiente de la bohemia cultural argentina, Carlos emprendió su formación pictórica. Posteriormente, trabajó junto al excelente pintor, Enrique Policastro (1898-1971), considerado el “más americano de nuestros creadores” y completó su preparación en el taller de Demetrio Urruchúa (1902-1978), uno de los grandes maestros del realismo argentino. Ahora, conversamos con Carlos Tessarolo, en la intimidad de su taller, ubicado en Flores, donde prepara una muestra de 40 pinturas para la reconocida Galería “Habitante”, de Panamá, que serán exhibidas en septiembre, del próximo año.

- ¿Qué importancia tiene el inconsciente en tu obra, donde hay una mirada dentro del interior del ser, sobre todo en esta última etapa. ¿Por qué te interesa ese rincòn humano?

“Realmente, la historia del arte es buscarse y encontrarse uno mismo, siempre se lo digo a mis alumnos. En la medida en que uno se mete cada vez más dentro de uno, hace una especie de buceo dentro del ser interior se va encontrando cada vez más a sí mismo. Porque no solamente la cuestión en el caso mío es poder pintar bien, algo tan subjetivo y abstracto, a veces, sino también es poder tener un estilo propio, en el cual el observador cuando encuentre una obra tuya diga: “esa es de Tessarolo”. Y eso hace a más del 50 por ciento de la obra. No sólo pintar bien hace al artista o sea lo formal, el uso de los colores, los ángulos, la composición, el oficio; al pintor lo hace un montón de otras cosas que tienen que ver con lo que dice, con la parte filosófica de su propuesta artística, con sus temas, con el manejo social de su obra, con su personalidad. Todo eso conforma una obra y no sólo pintar bien, que se logra con tiempo, con experiencia, con oficio. Lo que no se consigue es el talento, el don de ser un artista, pienso que con eso se nace”.

-¿Tu piensas que el artista precisa de una cuota de talento y que esta es innata, se trae ya y sólo hay que educarla y perfilarla?

“Si yo creo que sí, el artista trabaja pero tiene siempre consigo una cuota de talento, en cuanto a su trayectoria. El pintor con esfuerzo, disciplina, constancia puede llegar a hacer un buen trabajo. Yo pongo a un alumno a pintar uno o dos años y le educo la mirada, le enseño reglas de composición, de color, le muestro cómo ligar colores, dar sombras y llega a pintar bien. Ahora de ahí a que llegue a ser un artista verdadero es otra cosa. Para ello se precisa tener un código personal destacado, un manejo propio del lenguaje, de algunos recursos que es lo que hace que un artista plástico sea diferente a otro, que tenga un estilo, una paleta personal, que sea original, incluso en el tratamiento de los mismos temas”.

-Tus trabajos se caracterizan por la explosión del color, por una paleta que parece más caribeña que sudamericana, hay incluso una preocupación por temas más universales, centrados en relaciones humanas, afectos y la comunicación interpersonal. ¿Qué reflexión tienes sobre el asunto?

“Es así, he ido abriendo puertas al exterior a mi obra, el estar exponiendo en la Galería ‘Italarte’, en Roma, en la actualidad, y ahora con las nuevas propuestas en Costa Rica y Panamá, donde tengo una marchad interesada en mis trabajos, me ha hecho trabajar mucho y esforzarme en la búsqueda de tonos y colores más brillantes y vibrantes. El cambio es muy visible. Si ves esta obra con esta cara enseguida piensas que su autor es un artista más centroamericano. Si mis obras anteriores eran un poco más oscuras y hasta más dramáticas, ahora se coló la luz y todo lo inundó.
“En cuanto a los temas y el trabajo con el inconsciente, a mí me interesa mucho del individuo su parte primitiva, ancestral, su costado salvaje, que considero es la parte más auténtica y sincera, más original. Yo respeto todo el costado educativo e intelectual del individuo, pero me interesa su lado más autóctono, verdadero, donde no simula, sino se muestra tal cual es, donde es espontáneo y más fresco”.

-En tus últimos trabajos, por ejemplo, en la muestra realizada en el Museo Quinquela Martín, en La Boca, a principios del 2008, se aprecia un quehacer que más bien parece un ejercicio de exorcismo, de sacarse los demonios del cuerpo. Tus personajes parecen extraídos de una galería de demonios, de bestias, son cuadros muy impactantes visualmente, incluso hasta por las expresiones de tus personajes. ¿Qué pasa cuando estás sentado delante de un lienzo en blanco?

“El otro día estaba conversando con un crítico de arte, en Bariloche, y él me decía que hay muy pocos artistas argentinos que pueden conjugar el dibujo y la pintura como yo lo hago, yo amo el dibujo también. Casi por regla, el pintor no trabaja el dibujo y el dibujante no incursiona en el óleo, pues se siente incómodo en ese formato, le falta oficio, arsenal. Yo me siento a gusto con el dibujo y también con la pintura; una cosa no molesta a la otra. Paso de un dibujo a una pintura con soltura, utilizo, incluso, códigos de uno y otro lenguaje, los mezclo. Lo que pasa también que yo pinto como dibujo y dibujo como pinto, no separo los dos oficios. Por otra parte, uno se dibuja a sí mismo, se pinta a sí mismo. Por eso a mi me cuesta tanto aceptar la palabra creación en el arte, creo que el arte es una interpretación de las cosas. Somos intérpretes de toda una realidad que nos rodea; cuando Picasso toma una manzana y hace una deconstrucción de ella, en realidad lo que está haciendo, de manera abstracta o geométrica, es interpretándola”.

-Y el humor, el jolgorio en tus obras, ¿cómo se refleja?

“Soy ese personaje sarcástico y alegre, yo hablo de mí en realidad. Cuando el artista trabaja con honestidad, cuando no miente, lo único que está haciendo es contando cosas de sí mismo. Por ello soy ese: el onírico, el dramático, pero también el que se ríe de sí mismo, es mi forma de ser. Voy por la vida sin preparar nada, sin construir una falsa imagen, sin dobleces, soy espontáneo, tal cual me comporto, ando desprevenido para no perder la necesaria capacidad de asombro”.
-Cuando se habla de tu quehacer, los críticos suelen apuntar que estás siempre fuera de los circuitos de moda, fuera de las tendencias ¿Te lo propones de esa manera?
“Tomo la pintura tal cual como voy por la vida. Pero, aparte, los ismos, las escuelas y las modas me aburren. Llegan momentos en el trabajo, etapas en las que siento agotado los recursos y que no tengo más que decir y paso a otras búsquedas para no aburrirme. Cuando logro algo que empiezo a repetir y siento que estoy cómodo, es que ha llegado la hora de cambiar, pues esa etapa está agotada porque todo ya me sale con facilidad y pierdo el interés de la conquista, del misterio ante el lienzo. El cuadro me tiene que proponer una batalla, una pelea. Actualmente, estoy intentando cambiar y salir a otros rumbos, estoy peleando mucho, soy como un gladiador escorpiano, no paro hasta no conseguir lo que busco, me enojo, tiro el pincel, destruyo mucho y vuelvo a construir. De ese construir y destruir va saliendo la imagen nueva.

-La figura paterna ha sido muy dominante en tu formación, a pesar de que trabajaste con artistas como Policastro y Urruchúa. Me interesa saber cuánto, a nivel plástico, te dio tu padre y cuánto te quitó también.

“Las relaciones de los hijos varones con los padres suelen ser muy difíciles. En lo personal la mía fue dura, mi padre era italiano, veneciano por demás, conocido por su trabajo plástico, entonces la lucha por salir a buscar mi propio espacio fue complicada. Picasso dice metafóricamente en su autobiografía que en un momento de la vida hay que matar al padre para poder crecer, más que su padre también era un pintor reconocido. Para colmo yo tuve un padre muy anarquista, muy libre, pero muy dominante, un personaje muy fuerte que llegó sólo a la Argentina, con 14 años y tuvo que luchar mucho para abrirse caminos. Ese personaje que se hizo con una historia tan dura fue el padre que me tocó: un gustador de la ópera, un artista excelente, un bohemio pero con un temperamento fuertísimo.

“Lo primero que hice, cuando empecé a querer dedicarme a la pintura, en momentos en que muchos de sus amigos me decían que me pusiera otro apellido, fue luchar fuertemente para que mi nombre y mi apellido se abrieran un espacio con una imagen muy propia, en nada parecida a la de mi progenitor. Yo podía haber pintado con los elementos, las herramientas y mañas profesionales de mi padre, pero decidí buscar mi propio rumbo. Cuando mi papá me decía: “Carlitos tenés que buscar los espacios cálidos y no tan plenos, elaborar más la pintura”, yo hacía totalmente lo contrario, era más anarquista que él. Eso logró liberarme y darme un lenguaje propio, mi imagen, y sin cambiarme el apellido.

“Los sábados eran festivos, en la casa de mis padres; vivíamos en Flores, mi mamá se la pasaba cocinando y allí se juntaban pintores, cantantes líricos porque a mi padre le gustaba mucho esa música, como veneciano al fin, los poetas y los músicos. Yo estaba en ese mundo y mi padre me daba libertad para transitar por el taller y hacer lo que quería. Y él no me obligó a elegir el camino, lo hice yo mismo y amo entrañablemente la pintura. Si no le ponés pasión a esto sos uno más. Mi otro maestro, Urruchúa me dijo: “en la vida se puede volar de dos maneras: como una gallina o un águila”. Entonces hay que intentar volar como un águila, porque las gallinas tienen vuelo corto, con menos proyección. Después, uno en la vida logra lo que puede, pero la intención tiene que ser volar como las águilas”.

Carlos expone:

*Desde su primera muestra, a los 11 años, en 1960, lleva realizadas más de 150 exposiciones colectivas e individuales en Argentina (Galería de Santi, Animarte, Palais de Glace, Pegasus, Expotrastienda); Bélgica (Museo de Arte Moderno, Argentijnse Kunst van, Salas Nacionales Palais de Glace, Proarte FIAL ’94 y ATAB Art Galery); en Dakkar (Artistas Argentinos por el Mundo); Estados Unidos; Canadá; España, Italia (Galería Italarte); Costa Rica y Panamá (Galería Habitante), entre otras naciones.

jueves, 27 de noviembre de 2008

VIH/Sida: El problema no es sólo de Frankenstein









Obra del artista plástico argentino, Carlos Tessarolo (Botiquines solidarios para la Fundaciòn Huèsped).


En la actualidad, hay en el mundo 33 millones de personas conviviendo con el VIH/Sida, que causa unas 7.500 nuevas infecciones por día. Tan sólo en América latina murieron por enfermedades provocadas por dicha infección 63.000 personas, en el 2007. Estrategias y soluciones.

Por: Lic. Juan Carlos Rivera Quintana
Especial para Bibliotecamédica.com.ar

Por estos días una creativa campaña publicitaria, en la vía pública, titulada: “Safe Sex” (Sexo Seguro), realizada por una agencia holandesa, para toda Europa, se vale del sano humor para introducirse en un tema muy serio: el contagio del VIH/Sida y otras Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

En esta oportunidad la estrella de la hilarante estrategia de publicidad es nada más y nada menos que Frankenstein, que en una versión seductora y aggiornada recomienda usar preservativos por los peligros del sexo sin protección. Así podemos ver a un Frankenstein que, en pleno momento de conquista, encuentra la reticencia de su pareja que duda por unos momentos debido a que el cuerpo del súpermonstruo ha sido construido en base a varios otros y ella duda de la seguridad de la relación sexual que está por materializar y le pide un análisis de sangre a alguien que está saturado de exámenes médicos.

Hilaridad aparte, lo cierto es que el virus del VIH/Sida gana, cada día, más terreno en todo el planeta y es una verdadera pandemia mundial. Según un informe de ONUSIDA, la agencia de Naciones Unidas, que monitorea el avance de la epidemia, en la actualidad, hay 33 millones de personas conviviendo con el VIH/Sida en el mundo (de ellos 15,5 por ciento de mujeres) y aunque la cantidad de nuevas infecciones anuales se redujo de 3 a 2,7 millones, en los últimos siete años, al cumplirse tres décadas de la identificación del virus que causa unas 7.500 nuevas infecciones por día, aún no se logra controlar su transmisión. Y aunque la cantidad de nuevas infecciones, en 2006, fue prácticamente la misma que en 2007: 2,7 millones de personas lo cierto es que el virus, en los últimos tiempos, ha sufrido un proceso de feminización que se concentra, sobre todo, en la cantidad de hombres casados que mantiene relaciones sexuales esporádicas inseguras con hombres enfermos o comparten jeringuillas contaminadas y, luego, contagian a sus esposas. De ahí que el número de mujeres infectadas aumentó de 450.000, en 2001, a 550.000, el año pasado.

Entre los países con mayor índice de infecciones con el VIH están Indonesia, Kenia, Mozambique, Vietnam, Australia y Papúa Guinea, advierte el informe. En tanto la epidemia, en América latina, se mantiene "relativamente estable", con 1,7 millones de personas infectadas. Brasil y México son los países más afectados, con 730.000 y 200.000 enfermos, respectivamente). Nuestro país, posee 134.000 personas que viven con VIH/Sida y ocupa el cuarto lugar entre las naciones más afectadas de la región, según apunta el informe citado. Tan sólo, en 2007, se diagnosticaron 64.000 nuevas infecciones por VIH y 34.500 portadores del virus desarrollaron Sida. En cuanto a la vía de transmisión: el 61,5% de los casos se da en relaciones heterosexuales y el 21%, en relaciones homosexuales.

Y aunque en la mayoría de las naciones de la región se asegura el acceso a los servicios de prevención y tratamiento, lo que contribuye a mantener estable la epidemia “a un nivel inaceptablemente alto”, el mensaje debe seguir siendo la prevención porque existirá un momento en que no va a haber fondos suficientes para pagar los tratamientos que requieran las nuevas infecciones, alertan muchas autoridades científicas sobre el tema.

Según palabras del director de ONUSIDA para América latina, doctor César Núñez “aunque la región ostenta la tasa más alta (el 62%) de cobertura con tratamientos antirretrovirales, esto es satisfactorio, pero no suficiente para frenar la pandemia”.

Recientemente sesionó la 17a. Conferencia Internacional sobre el SIDA, en la ciudad de México. Allí los más prestigiosos infectólogos del mundo hicieron un llamado a los líderes políticos del mundo para que las personas que viven con el virus del VIH/Sida o integran los grupos más expuestos al riesgo de la infección (léase los usuarios de drogas inyectables, los hombres que tienen sexo con hombres y las/os trabajadoras/es sexuales, además de mujeres y jóvenes) accedan a los controles médicos y el tratamiento necesarios. Durante su intervención de clausura, el flamante presidente - también argentino esta vez - de la Sociedad Internacional de Sida (IAS, por sus siglas en inglés), doctor Julio Montaner, quien presidirá la organización mundial entre el 2008 y 2010, señaló que "si no se organiza un ataque amplio, sostenido y con enfoques múltiples contra la pandemia se estará cometiendo un delito contra las personas infectadas y aquellas más vulnerables. De hecho será un delito contra la humanidad", advirtió.

Sexo seguro también a los 50

Los expertos en el tema han llamado la atención, en los últimos meses, acerca de que es preciso desarrollar campañas de salud sobre las ETS no sólo entre la población de adolescentes y jóvenes, sino incluso entre las personas mayores de 45 años, ya que se observa una tendencia al aumento de patologías de transmisión sexual (gonorrea, sífilis, herpes, verrugas y hasta VIH) por conductas sexuales de riesgo entre los adultos solteros o que experimentan cambios en sus relaciones de pareja. También aducen que es menos probable que usen condones regularmente, quizás porque ya no sienten el riesgo de un embarazo. Además, suelen realizar viajes internacionales por trabajo tomar los nuevos fármacos para contrarrestar la disfunción eréctil y hasta arreglar citas por Internet.

Ello explica que los especialistas latinoamericanos – como el infectólogos y médico argentino Pedro Cahn, quien hasta hace pocos meses presidía la Sociedad Internacional de Sida – aboguen por enfrentar el VIH/Sida de forma reactiva e insten a las autoridades de salud de las naciones a promover el testeo voluntario en forma activa entre sus pobladores.

Al referirse a la situación de la infección en nuestro país, el Doctor Cahn ha bosquejado, que "en la Argentina, dos de cada tres personas que viven con el virus no sabe que está infectada", lo que hace preciso una reorganización del sistema hospitalario para evitar el “darwinismo” de sus instalaciones médicas que “seleccionan a los que puedan adaptarse a su metodología de funcionamiento” y abogó porque los hospitales públicos atiendan, incluso, los sábados para posibilitar los chequeos médicos, entre aquellos que no pueden asistir los días de semana por el temor a perder el presentismo en sus centros de trabajo y casi siempre por tener escasos recursos económicos (carecen de cobertura médica) son grupos con menos información sobre el tema, con menos acceso a la educación, donde está más presente la violencia de género, la pobreza y la marginalidad.

Sin dudas, se impone desarrollar una cultura del testeo voluntario entre las personas pues únicamente de esa forma se podrá detectar más tempranamente la enfermedad entre quienes la portan. También es preciso desarrollar estrategias combinadas para el tratamiento y prevención del VIH, en tanto si un paciente está bajo tratamiento mejora individualmente pero beneficia, además, a cada uno de sus contactos sexuales; al disminuir el virus en sangre su capacidad de transmisión será menor.

La combinación de estrategias presupone que como aún no se cuenta con una vacuna efectiva; los microbicidas tampoco han dado los resultados esperados y la nueva línea investigativa del uso profiláctico de drogas antirretrovirales, llamado PrEP (siglas en inglés de preexposición a la profilaxis, de manera preventiva) esta comenzando su fase de prueba, mientras no aparezca una solución se estipula una sinergia de medidas que incluyan, entonces, la circuncisión, el uso del preservativo sistemáticamente, las jeringas de uso único y el cambio de hábitos sexuales, que comprende la reducción de la cantidad de parejas o el retardo de la vida sexual, después de los 15 años.


Las cifras avisan

Las 134.000 personas que viven con VIH/Sida en nuestro país lo colocan en el cuarto lugar entre las naciones más afectadas de América latina. En 2007 se diagnosticaron 64.000 nuevas infecciones por VIH y 34.500 portadores del virus desarrollaron la enfermedad. En cuanto a la vía de transmisión, el 61,5% de los casos se da en relaciones heterosexuales y el 21%, en relaciones homosexuales.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Cáncer de próstata: La nuez enferma de Adán



Obra del artista argentino, Carlos Tessarolo


Según las cifras de la OMS, 1 de cada 3 hombres tendrá un carcinoma de próstata, antes de los 80 años, en el mundo. En Europa son diagnosticados unos 350. 000 nuevos casos anuales; en Estados Unidos alrededor de 200.000 y en América latina se ubica en el primer puesto de los carcinomas que matan.



Por: Lic. Juan Carlos Rivera Quintana
Especial para Bibliotecamédica.com.ar

No hay nada más parecido a una nuez - ese fruto seco obtenido de la semilla del nogal común, que antiguamente era considerado fomentaba la inteligencia por su similitud con la forma del cerebro humano - que la próstata. Ella es una discreta glándula sexual masculina, ubicada debajo de la vejiga, encargada de producir el fluido seminal a través de la uretra; en ese sitio, además, concurren el conducto eferente y la uretra.

Es precisamente allí, donde a partir de los 50 años, los hombres tienen más posibilidades de desarrollar un crecimiento acelerado y anormal de células, que puede comenzar siendo, a menudo, una hiperplasia benigna de próstata, pero no diagnosticada ni atendida médicamente, puede convertirse en un cáncer, de evolución lenta, pero de terrible pronóstico.

El riesgo de desarrollar un cáncer prostático se acrecienta con la edad y constituye la tercera causa más común de enfermedad y muerte en los hombres mayores de 75 años. Este tipo de patología rara vez se encuentra en hombres menores de 40 años. Según las cifras de la OMS, alrededor de 1 de cada 3 hombres tendrá cáncer de próstata, antes de los 80 años.

En Europa, casi 350.000 hombres fueron diagnosticados con este tipo de patología, en 2006, y una cifra parecida en el 2007 y 2008. En tanto, en Estados Unidos se registran alrededor de 200.000 nuevos casos anuales (es la segunda enfermedad tumoral más común, después del cáncer de piel); en América latina constituye la primera causa de muerte, seguida del cáncer de estómago, pulmón y colon. Se sabe, además, que más del 50 % de todos los hombres, después de los 60 años, tienden a desarrollar una glándula prostática agrandada (hiperplasia benigna), que si no es atendida médicamente puede derivar en una tumoración maligna.

Estudios realizados internacionalmente han verificado que los hombres que poseen más alto riesgo de procrear un tumor maligno dentro de la próstata, cuyas células pueden invadir y destruir órganos cercanos (metástasis), son los de raza negra, mayores de 60 años, y aquellos que tienen un padre o hermano con dicha enfermedad (hay una cierta predisposición hereditaria); la incidencia más baja ocurre entre los japoneses y los vegetarianos, razones a las que aún se le busca explicación científica.

De síntomas, causas y curas

Muchos urólogos plantean que “desafortunadamente en la mayoría de los países en desarrollo los pacientes llegan a la consulta especializada cuando el dolor ya no los deja dormir y el cáncer de próstata ya no puede curarse”. Hay que tener en cuenta que los síntomas de dicha patología pueden tardar mucho tiempo, incluso años, en manifestarse abiertamente. Mientras tanto y hablando metafóricamente, la nuez enferma de Adán se va deteriorando.

Por ello urge, entonces, conocer los síntomas del cáncer de próstata para aprender a identificarlo. Por regla general, pasado un tiempo, el carcinoma se puede manifestar a través de anormalidades en la función de orinar (incapacidad para hacerlo; retención urinaria; exceso de frecuencias; goteo urinario, en especial inmediatamente después de terminar la micción; dolor, incluso al defecar o eyacular o padecer incontinencia). Junto con esas señales de alarma, es frecuente encontrar que los enfermos padezcan dolores en la parte baja de la espalda, las caderas o en la parte superior de la entrepierna; pérdidas involuntarias de peso; letargos; empiecen a tener problemas en su vida sexual e incluso a presentar hematurias (sangre en la orina o en el semen). No obstante, estas alteraciones físicas no siempre implican la existencia de cáncer, en tanto pueden estar asociados a afecciones no cancerosas también.

En casos de presentar algunos síntomas son necesarios algunos estudios complementarios, como el examen rectal que revela, generalmente, si existe una superficie dura e irregular en la próstata agrandada; las pruebas bioquímicas complementarias (en sangre) que denuncian una concentración superior a la normal de una proteína, llamada PSA, (antígeno específico de la próstata). Ella constituye la primera señal de una enfermedad maligna de la próstata. Después, se precisan exámenes de orina para buscar la presencia de sangre; una citología del líquido prostático o de la orina que revele células atípicas; una biopsia de la próstata (examen confirmatorio del diagnóstico). Además, pueden realizarse exámenes de tomografía computarizada para descartar metástasis o diseminación tumoral ganglionar, se pueden realizar una gammagrafìa ósea, una ecografía transrectal (TRUS), que con el uso de ondas sonoras crea una imagen de la próstata en una pantalla de vídeo, donde se pueden detectar pequeños tumores, etc.

Al abordar las causas del cáncer prostático, sobre la base de observaciones epidemiológicas, se han enumerado: los factores genéticos (ha podido demostrarse que existe un gen específico del cromosoma 1 ó gen HPC-1 que aumenta la probabilidad de contraer cáncer de próstata, el exceso de hormonas andrógenas o masculinas y la frecuente asociación de dicho mal con áreas de atrofia prostática esclerótica); los factores ambientales, relacionados con las dietas altas en grasas animales, la exposición al humo del escape de los automóviles, la polución y el smog medioambiental, el estar expuesto a fertilizantes, sustancias químicas de la industria de la goma, la pintura y la impresión. También, se incluyen agentes infecciosos transmitidos por la vía sexual (mayor número de parejas sexuales, historias previas de enfermedades de transmisión sexual y comienzo a temprana edad de la actividad sexual). Aunque muchos estudios epidemiológicos, virológicos e inmunológicos han facilitado resultados contradictorios y no concluyentes, en ese sentido, y han planteado que la represión sexual, el comienzo tardío, la cesación prematura de la actividad sexual también podrían incidir negativamente.

Sin dudas, mientras más precozmente se realice un diagnóstico, más opciones terapéuticas estarán disponibles para combatir dicho mal. Ellas pueden ir desde la cirugía hasta el tratamiento radioterapéutico y el uso de antagonistas de receptores hormonales, es decir, sustancias que detienen la formación de testosterona o previenen su efecto en la localización del blanco, que pueden detener o al menos retardar el crecimiento del carcinoma de la próstata. De ahí que convertir en rutina, cada seis meses, el tacto rectal (tan molesto, vergonzante y rechazado por los hombres, pero necesario) y el examen sanguíneo del PSA deben formar parte de los programas de control y prevención del cáncer de próstata, pues sólo de esta manera estaremos contribuyendo a la detección en estadíos más tempranos de la evolución de dicha patología y a mejorar las expectativas de vida de los pacientes.


Consensos y lineamientos

En agosto de 2008, el Consenso Nacional Argentino Inter-Sociedades para el Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer de Próstata, donde participaron entidades científicas de todas las disciplinas médicas vinculadas (léase Oncología, Urología, Hematología, etc.) con el propósito de unificar criterios para abordar de manera más completa la afección, dictó toda una serie de lineamientos a cumplir en todo el país, que incluyen:


A todo paciente mayor de 50 años que concurra a la consulta se le realizará:

(1) TACTO RECTAL (TR) y Antígeno Prostático Específico (PSA).

(2) Si el TACTO RECTAL es SOSPECHOSO de neoplasia,

(3) (4) Cualquiera sea el valor del PSA se debe realizar,

(14) BIOPSIA PROSTATICA TRANSRECTAL ECODIRIGIDA (Ecografía Prostática Transrectal) y RANDOMIZADA, recomendándose no realizar menos de 10-12 TOMAS.

(5) Si el TACTO RECTAL es NO SOSPECHOSO de neoplasia,

(6) El curso a seguir depende del VALOR DEL PSA ajustado por EDAD, METODO, VELOCIDAD y VOLUMEN.

(7) Si el PSA es MENOR de 4 ng/ml,

(8) El paciente es CONTROLADO ANUALMENTE con Tacto Rectal y PSA.

(9) Si el PSA se encuentra ENTRE 4 y 10 ng/ml,

(10) Se obtiene el INDICE DE PSA (PSA libre sobre PSA total x 100).

(11) Si el índice es IGUAL o MAYOR a 18%,

(12) El paciente es CONTROLADO cada 6 meses con Tacto Rectal y PSA.

(13) Si el índice es MENOR a 18%, se indica

(14) BIOPSIA, ECODIRIGIDA y RANDOMIZADA, recomendándose realizar no menos de 10-12 TOMAS.

(18) Si el PSA es MAYOR a 10 ng/ml, se realiza siempre

(14) BIOPSIA, ECODIRIGIDA y RANDOMIZADA, recomendándose realizar no menos de 10-12 TOMAS.

(15) Si el resultado de la biopsia es POSITIVO,

(16) El paciente se ESTADIFICA.

(17) Si el resultado de la biopsia es NEGATIVO,

(18) El paciente es CONTROLADO cada 6 meses con TR y PSA.
Fuente: Consenso Nacional Argentino Inter-Sociedades para el Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer de Próstata.

Asma: ¿Y si no llega el aire?



Obra del artista argentino, Carlos Tessarolo






En el mundo hay unos 300 millones de personas con asma y las cifras pueden llegar a 400 millones, debido a estilos de vida occidentales y a la polución urbana, afirma la OMS. Alrededor de 5 millones de argentinos lo padecen; apenas el 8% recibe un tratamiento adecuado, lo que genera mayores complicaciones y hasta la muerte.


Por: Lic. Juan Carlos Rivera Quintana
Especial para Bibliotecamédica.com.ar

Abrió las ventanas de par en par e intentó aspirar el aire puro del mar, pero todo fue en vano. La sensación de ahogo empezó a impacientarlo y sobrevino la tos continua. Un dolor en la espalda le oprimía los pulmones y la provocaba ligeras contracciones en el pecho. Los sudores fríos comenzaron a ponerlo cada vez más nervioso; abría la boca constantemente en busca del aire que no le llegaba… Buscó a tientas el inhalador que él calificaba de milagroso, mientras su semblante adquiría un color violáceo y un ligero cansancio le abrumaba los sentidos.

Al manipular el spray broncodilatador sintió cierto alivio y se dispuso, entonces, a preparar su equipo de aerosol para realizar una nebulización urgente. En ese instante pensó en su primera crisis de asma, cuando tenía cinco años, en pleno patio escolar, donde asumió que moriría de ahogos. Desde aquella época aprendió a respetar esa enfermedad, a la que le unen lazos casi familiares. Al principio sus padres albergaron la esperanza de una cura radical, pero el médico le arrostró la dura realidad de un mal crónico, de por vida y la necesidad de no abandonar nunca la medicación, aun cuando los signos se enmascararan y desaparecieran por temporadas.

Prevalencia, signos de alarma y control

El asma constituye un mito de la cultura médica. Muchos médicos de cabecera, incluso, cuando se presentan las primeras crisis de sus pacientes hablan al enfermo y sus familiares con eufemismos, tales como “bronquitis alérgica”, “broncoespasmo”, “principio de asma” o ‘bronquitis”, cuando debieran hablar claro y alertar al enfermo y su entorno para comenzar a sensibilizar con dicha patología y su gravedad.

En el mundo hay unos 300 millones de personas con asma y las cifras pueden llegar a 400 debido a estilos de vida occidentales y a la polución urbana, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS). En nuestro país – según cifras de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) y de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) – existen más de de 5 millones de personas que sufren de asma. Pero, en realidad, a qué nos referimos cuando hablamos de dicha patología. El asma ha sido definida como “una obstrucción crónica de las vías respiratorias, una afección pulmonar crónica, que trae serias consecuencias a la salud si no se trata. Sin embargo, muchos asmáticos ignoran su enfermedad, y apenas el 8% de los afectados recibe un tratamiento adecuado, lo que genera mayor cantidad de crisis asmáticas, internaciones e incluso mortalidad en el país (cada año le cuesta la vida a más de 800 pacientes). Las estadísticas nacionales reafirman, además, que este mal tiene menos incidencias que las enfermedades cardiovasculares, los tumores malignos y la diabetes mellitas, pero no deja de ubicarse entre las 10 primeras causas de muerte de los argentinos.

A lo largo del tiempo no pocos han sido los remedios y pócimas, transmitidos y recomendados por el acervo popular para “curar” esta enfermedad (desde cocimientos de aceite tibio con una cabeza de ajo, hasta te verdes con alguna que otra hierba infusional). Detrás de ello se esconde una cruda verdad: casi el 85-90 por ciento de los que padecen asma la contrajeron de manera hereditaria y en ningún caso es posible una cura absoluta pues se trata de una patología crónica, de por vida; sin que ello signifique que puedan evitarse las crisis siguiendo adecuadamente los consejos médicos, echando por tierra falsos conceptos y con la voluntad suficiente para enfrentar los problemas creados por la ansiedad y el estrés del paciente asmático, que siempre tiene temores de morir ahogado o con falta de aire.

El 6 de mayo de 2008, con motivo del Día Mundial del Asma, instituido por la OMS, se celebró una reunión de expertos neumonólogos, alergistas, kinesiólogos, clínicos, médicos de cabecera, etc., auspiciada por la (AAAeIC) y la (AAMR), con el fin de debatir acerca de estrategias para mejorar la situación del paciente asmático en nuestro país y los médicos aconsejaron “mayor comunicación entre médico y paciente y, sobre todo, que se deje de pensar en el asma como una enfermedad discapacitante, ya que cuando el enfermo está controlado y recibe un seguimiento especializado sistemático puede realizar todo tipo de actividades cotidianas, e incluso ser hasta un atleta olímpico. Si el paciente pasa a tomar parte activa del manejo de su enfermedad, los resultados serán mucho más positivos, dado que se reducirá el número de crisis, de hospitalizaciones y de muertes”.

Sobre el tema, el Dr. Daniel Colodenco, jefe de Alergia e Inmunología del Hospital de Rehabilitación Respiratoria “María Ferrer”, ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y vicepresidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, ha señalado a algunos medios nacionales, recientemente, que “en la Argentina padecen asma el 14% de los adolescentes y el 12 % de adultos. Sin embargo, según el estudio AIRLA1, sólo el 8% recibe el tratamiento correcto”.

Muchos expertos latinoamericanos coinciden en apuntar que existen dos grandes fallas en el manejo de estos pacientes: una, apunta a que el especialista no acaba de enfrentar al asmático con la realidad de que su padecimiento es crónico. El asmático asiste a la consulta buscando que el doctor lo cure como si tuviera una virosis o como si necesitara de antibióticos. Ello constituye una esperanza vana, el asma debe tratarse de forma continua y prolongada. El segundo obstáculo es que el enfermo, una vez que sale del episodio de falta de aire abandona el tratamiento. Muchos enfermos llegan a tenerle odio al padecimiento y cuando se siente bien tiene la ilusión de que nunca más le repetirá la crisis.

Existen distintos signos – ha afirmado el Dr. Juan Carlos Ivancevich, presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) y docente de la cátedra de Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador – de que el asma está presente, aún cuando no existan señales evidentes. El asmático cuando ríe en demasía es secundado por una tos continua; al hacer ejercicios violentos o subir una empinada escalera se fatiga. Ello demuestra que esta dolencia está siempre agazapada, se enmascara y se mantiene al acecho, esperando el más mínimo descuido”.

Como patología inflamatoria crónica, existen guías internacionales que apuntan el correcto manejo de la enfermedad. En su terapéutica se habla del uso de corticoides como medicación de control, más broncodilatadores ante crisis asmáticas. “A menudo se implementa un mal tratamiento, dado que se abusa de los fármacos rescatadores (broncodilatadores), que deberían emplearse solamente para el tratamiento de las crisis”, apunta el Dr. Ivancevich. “Y si bien los broncodilatadores son medicaciones muy seguras, su uso abusivo lleva a dos consecuencias negativas: por un lado, persiste la inflamación, lo que conduce a un deterioro pulmonar con lesiones permanentes, y por el otro, la acumulación de dosis de broncodilatadores puede producir temblores, taquicardia e incluso otros efectos cardiovasculares”, concluye el experto.

Lo cierto es que el tratamiento no sólo incluye medicación; también cuidados ambientales y a veces cambios en el régimen de vida, en dependencia de la intensidad de la patología. La puerta de entrada para estos pacientes asmáticos debe estar en el consultorio del médico de cabecera, en tanto es allí donde se registra la toda la información relativa al cuadro y las características del paciente y se le puede brindar un tratamiento diferenciado. Es allí donde deben comenzar las acciones preventivas y profilácticas. En los casos de adultos asmáticos se sabe que para controlar sus crisis respiratorias se precisa comenzar su tratamiento y control desde la infancia.

Es bueno que los asmáticos cuiden su propia salud. Para ello urge que se tomen cuatro medidas preventivas. Ellas son: que no se fume en su presencia, ni en el dormitorio, mantenerse alejado de la cocina; no permitirle al niño/a asmático retozar y saltar encima de las camas y los muebles tapizados y no darle leche, ni ningún otro alimento dos horas antes de dormir, pues muchas veces hay reflujos esofágicos o cambios de PH que impiden la respiración y fatigan.

Es lógico que si se unen dos pacientes alérgicos haya una mayor posibilidad de descendencia alérgica o asmática, sobre todo en medio ambientes adversos. La embarazada, entonces, debe evitar fumar, lo mismo deben hacer los familiares con pacientes asmáticos en su hogar. El tabaco juega un rol muy irritante y contribuye al aumento de la hiperreactividad bronquial, a las infecciones bronquiales de nariz, garganta y oídos.

Existen, además, toda una serie de síntomas que avisan sobre la posibilidad de una episodio asmático. Entre ellos están las crisis catarrales continuas; la falta de aire, la tos seca nocturna, la picazón ocular, la coriza, etc. en pequeños con antecedentes familiares alérgicos, estas manifestaciones son índices de posibilidades alérgicas respiratorias. Es bueno, también, que los pequeños/ñas asmáticos/ñas no dejen de incorporarse a las actividades propias de su edad, que van desde los juegos hasta la práctica de deportes escolares. Suele ocurrir que a los asmáticos se les mire con lástima, se les minusvalice y sobreproteja excesivamente, a nivel familiar y ello es muy perjudicial para el desenvolvimiento social del pequeño. Y sobre todo, pensar que cuando un paciente asmático repite una crisis es porque ha estado expuesto a los factores de riesgo, catalizadores de retorno de la afección.


Factores de Riesgo

Polvo de habitación

Hongos, moho, humedad

Pelo, caspa y proteínas de
origen animal

Olores penetrantes

Humo de cigarrillos o
tabaco

Tensiones psicológicas
laborales o escolares

Infecciones virales y
bacterianas

Cambios de tiempo

domingo, 16 de noviembre de 2008

¡Adiós invierno, llegó el verano¡




Juan Carlos, en casa, un fin de semana reciente.

martes, 11 de noviembre de 2008

Mi nuevo libro por salir en España




Mi nuevo libro por salir en España, con la Editorial Nowtilus.

martes, 4 de noviembre de 2008




Grupo "Los Sàbalos", donde Carlitos toca la trompeta, interpretando "Ahora me da pena", en la Confitería La Ideal, de Buenos Aires.

viernes, 31 de octubre de 2008

Lejanía-cercanía




Obra del pintor cubano, Cundo Bermúdez.



“El ser humano se evapora, la obra queda”.
Cundo Bermúdez, artista mayor
(Septiembre 1914/ 30 Octubre 2008).


Primero fue el brochazo estridente, el rojo púrpura/
que encogía el corazón enfermo
el gentío fue llegando sólo; anclaban sin consentimiento
como perlas entre las piernas o tras el azabache negro/
sin melindre posaban
como Dios los trajo al mundo. En definitiva, para los insulares
el recato murió apaleado por la espinazo, atributos de vivir
sin zapatos para estar en contacto con el barro,
en el límite,
apretujado frente a una ola o entre capiteles
y columnas que siempre están por desplomarse/
tras mamparas que sólo sirven para albergar
flirteos y liviandades,
simples garabatos para guindar los trapos coloridos
o disimular algún Eleguá
que en las noches resuelva encrucijadas y
lance sus palos de monte para complacer
la risa del kerekete y limpiar con manteca de corojo
las puertas del paraíso.
Después asomaron los pregones de las caseritas
que conquistaban las escaleras de los solares
camino a algún toque de tambor, mezclados con el
cántico de las castañuelas o el maullido de alguna
gata en celo
que se dejaba afincar justo cuando la vítrola
restregaba una calenturienta conga santiaguera
(la mejor música para pasar al más allá
y gozar del más acá).
El pincel seguía hurgando sobre el lienzo, apuñalando
el aroma del batey y el tufo del mar que llegaba desde lejos/
raro ajiaco criollo para morir de embriaguez,
sobre todo cuando se está en la otra orilla
la forastera-la menos compacta-la peregrina.
Las plazoletas achicharradas por la lumbre y los ojos casi ciegos
(¿habrían percibido demasiado?),
eran, entonces, delgados contrapunteos entre lo humano y divino,
sumatorias de todas las vilezas y las caridades de este mundo/
paisaje dilatado contra la rechifla de un viejo vapor sin regreso.
Las manos tropezaban como aspas por sobre el contrabajo muerto,
escudriñando esa rara placidez donde reposar del cansancio
de tantas noches de vigilia y ramalazos en el pecho/.
“El destierro siempre cuesta caro”, maldecía el pintor
y mascullaba su rezo espantamuertos/
era la única manera de poder seguir perenne frente al lienzo,
(Aquel, su perímetro privado y difuso).
Hoy, que el último adelantado ya no puebla la pintura
azul con fondo naranja
cuando apenas se evapora el hedor del aguarrás y las temperas
para la sobremesa y alguna que otra siesta prolongada
con dolores en la espalda/
se colorea por siempre su huella bifurcada bajo el limonero
de algún patio bohemio habanero
y cierta playa art decó de yates blancos.

30-10-2008.

jueves, 23 de octubre de 2008

Almanaque con fotografía en sepia de La Habana.





Obra "La mujer y los mameyes", del artista cubano, Cundo Bermudez.








“¡El miedo se engañó! Fue el miedo. El miedo
y la vigilia del amor sin lámpara”.

“El miedo”, de Dulce María Loynaz


“(...)la boca se nos llenó de tierra/
como a los muertos” y el almanaque en sepia
de la pared del cuartucho/
fue árido escondrijo para degustar aquellos paraísos
engañados, donde un perro hambriento aspiraba el aire del mar,
su única riqueza cuando el sol abrasaba evaporándole los sesos
y entumeciéndole la lengua, dejándolo mudo para siempre./
Era como una instantánea, un click de obturador
de fotógrafo de circo
que guillotinaba esa décima de segundo estentórea
que la retina no podría almacenar para siempre/
líquido opalino-amarillento-semejante a orine-a aguardiente extra brut
procedente de algún cañaveral pinareño de guajira alcurnia
o de algún mural de aeropuerto descartable,
en el que nunca se reparaba
y donde sólo interesaban los documentos y permisos de salida.
Entonces el agua, que caía en el patio, proveniente del aljibe
era el consuelo/ dulce como la melaza se oxidaba la tarde
entre el gozne del portón de ocuje centenario y sobre
una maltrecha mesa los naipes se amontonaban
guarecidos en las nigromancias de las sombras/
como proyectadas celadas/
marcados, ultrajados, manchados de aceite y esperma,
estaban allí para dar cuentas y pesares (o no)/
para servir de memoria, de mozo de estación
en paraje vulgar sin gentes,
quizás con el ánimo de evocar deleites pasados/
como manchas de humedad en la pared
del último aposento (parafraseando a la “Poeta de las Piedras”).
Parecían emerger entre el amasijo de mariposas y el único geranio/
cerca de la Santa Rita y las cigarras cantoras
pero sólo apuntalaban la glorieta para desenterrar a los espíritus
para inundar la tarde con cierto olor a difuntos en franca salida.
Sólo la puerta cancel del patio se mantenía viva
dejando escuchar su desafinado villancico de pasado siglo.
Afuera, los claxon vocingleros le jugaban
una mala cita a las remembranzas/
lenguaraces parecían malograrse en la neblina matinal
como espectros cansinos que no van a islote alguno.
Por la ventana, un jardín-selva cercaba ese proscenio
dándole un toque de bolero de ocasión para almas
enclaustradas, exentas del mundanal ruido
mientras la chusma chancleteaba y gozaba.
Adentro, una pequeña vela encendida sin sobresaltos,
jugaba con aire lóbrego a desviar destinos
imprimiéndole cierto toque contemplativo a la escena/
al retablo de aquel conventillo de escalera pútrida,
que lloraba ociosamente cuando los mortales no osaban pasar
para pintarrajear en las paredes sus mensajes de socorro.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Aliño para los malos ojos







Obra
"Cuatro músicos negros",
del artista cubano,
Cundo Bermudez.






“Lo difícil es crear cuando el contexto real desaparece
y se imponen las íntimas fronteras”.

Rasa Todosijevic.


Vuelvo a mi maderamen, a mi mascarón de proa sureño/
y escucho un cuarteto de músicos negros,
pero antes tiro los frascos vacíos de los after shave, del pasado verano/
que se amontonan en el botiquín de mi baño,
donde el espejo yace cubierto por una tela blanca para evitar forcejeos
con el adolescente que fui de pelo enrulado y bigote rojo/
excreto – acuclillado - mis propias vahos en el sanitario
e intento un culto vudú que me devuelva sin rompimientos
ni límites a mi primigenia tribu/ .
pero ahora sólo encuentro pájaros de mal agüero
y vaticinios foráneos/macumbas que regurgitan en las márgenes
e intentan meterse dentro/
mezclo mis hojas de papel con agua, las macero y las pongo al sol
con canela de Ceilán comprada en ciertas ruinas peruanas
pues preciso de cuartillas re-blancas, re-puras, re-indoloras
morir vivo ante cada idea, ante cada golpe de teclado, re-crear
viejos párrafos enlutados del almanaque, volverlos a sentir lacerantes,
en fuga hacia el interior de alguna vieja maleta que ya no uso
en la que se carcomen y gangrenan los álbumes fotográficos
(que ya no veo).
No son estaciones de entibiados parlamentos,
de palabras fútiles y pútridas, de oquedades políticas
de bajo perfil enfundadas
en discursos obsoletos y sesentistas
prefiero escuchar a Edith Piaf macerar “La vie en Rose”
amargado karaoke para las tardes de burdel de su infancia,
lejos del circo donde creció.
En una esquina del aposento, tras mi espalda
una decena de arañas tejen baquianamente su red para
evitar aludes pretéritos y lastimaduras de antaño/
yo no quiero re-vivir añejas utopías sólo difuminarlas
en mi cristalizada masa neurodegenerativa de Alzheimer/
padezco, siento todavía la luz sin artificio que se cuela
por un hueco casi cinematográfico del cristal de la ventana
donde alguien miró sin sobresaltos algunas
celebraciones profanas.
Acullá, los monjes suben el campanario
lanzan su quejido matinal que rebota contra la vereda
y la impasible bóveda del techo/
hilvanan sus cánticos y rezos, antes de tener otra orgía
pendular en las celdas de enclaustramiento,
donde dicen rezar a Dios, sólo que lo hacen largas veces
al día y las ojeras los delatan/ hipan, se tocan,
beben y gozan sin impudor/
desde mi almohada puedo sentirlos aparearse de placer,
ensalivarse los ojos y no pronunciar ni una sola sílaba
pues tienen prohibido hablarse
quizás para no sentir los inmemoriales rencores mundanos.
Luego, van al río color león y lavan sus partes pudendas
y allí paz y en el cielo gloria.
Por dónde andaría yo cuando el comete Halley surcó la tierra y
dejó su traza imprecisa de suicidios en caída libre
qué frontera cruzaba, qué Paso de los Libres recorría
cuando colapsaban las bolsas del mundo y se licuaban
los pasivos de los ahorristas del Banco Lehman Brothers,
hacia qué lugar volaba cuando alguien que quiero cerró sus ojos.
Al parecer, ya ni los vestidos rojos pueden contra los malos augurios.


30-10 2008.
Homenaje al artista cubano, que acaba de
fallecer,en Miami,Cundo Bermudez.

Suicidios: ¿Alguien habló de los naufragios?




Obra de la artista cubana, Belkis Ayòn.





Cada día alrededor de 3.000 personas ponen fin a su existencia, en el mundo. Se dice que, al menos 20 intentan suicidarse por cada 1 que lo consigue. Este flagelo se ubica entre las tres primeras causas de muertes mundiales, entre personas de 15 a 44 años. En Argentina, provoca 8,5 decesos cada 100.000 habitantes al año.

Por: Lic. Juan Carlos Rivera Quintana
Especial para Biblioteca mèdica.com.ar


Puso los pies sobre la fría baldosa del cuarto para sentir la sensación de humedad que tanto apetecía. Sentada en la cama intentó ponerse de pie, pero sus movimientos eran más lentos que de costumbre. Una amalgama de melancolía, remordimientos, angustia, apatía e incapacidad le invadía. Hacía días que había dejado de mostrar interés por el aseo y cierto desaliño le dibujaba el semblante.

Se miró ante el espejo y notó su rostro contraído, una expresión apesadumbrada y dolorosa marcaba pronunciadamente las arrugas de su cara; había envejecido unos diez años. La fatiga y la soledad no le abandonaban.

Alfonsina Storni, calificada ya por la intelectualidad de su tiempo como una de las más grandes y prometedoras poetas argentinas, estaba enferma de vida, o quizás de muerte. Ocupó la pequeña banqueta de su escritorio y tomó un blanquísimo pliego de papel. Dispúsose a escribir un poema titulado: “Voy a morir”. Sobre la hoja emborronó: “y ni mi boca tiembla ni se me anima el llanto: Ya no odio ni sufro, solamente muero”.

Pocos días después se quitaba la vida arrojándose al mar en busca de la dulce serenidad que nunca encontró. Los psiquiatras diagnosticaron una depresión psíquica aguda, debido al padecimiento de un mal incurable. Su apatía cerebral la conducía a la autodestrucción; los ansiolíticos, sedantes y antidepresivos nada pudieron lograr. Dicen que a pocos llamó la atención una triste mujer en un viejo espigón de Mar del Plata, durante una oscura madrugada de fuerte oleaje.

¿Entre Eros y Tanatos?

Pero, ¿qué es el suicidio y cuáles son sus causas? Se llama suicidio a toda muerte, mediata o inmediatamente, de un acto realizado por la víctima misma, sabiendo que debía producir ese resultado, según Émile Durkheim, (1897), uno de los fundadores de la sociología moderna. También se enuncia que es un episodio de autoperjuicio, llevado adelante con conscientes intenciones destructivas en la búsqueda (equivocada) de solución para un problema existencial. En tanto, por conducta suicida se entiende todo comportamiento humano “impregnado de fantasías, deseos e ideas de muerte”.

Cada día alrededor de 3.000 personas ponen fin a su existencia, en el mundo. Se dice que, al menos 20 intentan suicidarse por cada 1 que lo consigue. Este flagelo se ubica entre las tres primeras causas de muertes mundiales, entre personas de 15 a 44 años, según informa la OMS.

En tanto, en Argentina, el suicidio provoca 8,5 decesos cada 100.000 habitantes al año, según datos del Ministerio de Salud de la Nación. Ello notifica que aunque la mortalidad por suicidio es relativamente baja, si se lo compara con las estadísticas mundiales, si inquieta que dichos eventos constituyen un problema en progresivo ascenso, en las últimas dos décadas, (cuantitativo de consumaciones) y que la proporción de defunciones de jóvenes por esta causa se ha incrementado de un 19 a un 30 %, entre 1980 y 2002 (la tasa de mortalidad en varones es superior 4 veces a la de mujeres). Y estas muertes son todas evitables, sobre todo si los expertos en salud mental detectan los grupos de riesgo y los posibles suicidas y puede planificar una política de prevención, en ese sentido.
El Dr. Carlos Di Nanno, Coordinador Nacional de Salud Mental, ha explicado recientemente a varios medios nacionales y agencias informativas que “los motivos de suicidio en Argentina no son diferentes a los de otras partes del mundo: problemas psiquiátricos, trastornos depresivos, psicosis, enfermedad bipolar, o causas no biológicas como la soledad, la distancia, el desarraigo e incluso la escasa luz del día del sur, en la época invernal”.

Al referirse a las franjas poblacionales en las que mayor cantidad de suicidios ocurren, el experto ha expresado que “la base es bastante amplia, pero básicamente se produce en personas de edades económicamente activas, entre los 18 y los 60 años, en el 90 por ciento de los casos. En la Argentina, además, se han producido zonas de brotes suicidas en algunos pueblos de La Rioja, Catamarca, Neuquén y Santa Fe, en los últimos años.

Sobre el asunto, el Dr. José Lumerman, médico psiquiatra y director del Instituto Austral de Salud Mental de Neuquén, ha llamado la atención, actualmente, acerca de que las cifras de suicidio en su provincia son más que preocupantes. En Neuquén “constituye la primera causa de muerte (entre los 15 y los 25 años), seguidas de las muertes por accidentes de tránsito y los homicidios. Pero hay que considerar que en ese lugar ese último síntoma de un trastorno mental grave ocupaba, hace 20 años, el tercer lugar. Y lo más siniestro del asunto es que se están matando seres humanos por enfermedades que son curables”, acota el experto.

Los expertos en salud mental coinciden en apuntar que las personas que no viven solas o están casadas tienen índices de suicidios menores que los que viven solos/as, se divorciaron o son viudos/as. Además, la incidencia de un buen estado de salud física es igualmente proporcional al riesgo más bajo de suicidio. En tanto que un 5 % de todos los episodios suicidas los cometen personas sin enfermedad mental, que padecen patologías orgánicas graves, como cáncer o HIV, y el dolor discapacitante.

La existencia de depresión y enfermedad mental potencia los riesgos de suicidio. Estudios realizados por la OMS revelan que los enfermos depresivos están más expuestos a accidentes y suicidios que las personas sanas. De los 3.000 suicidios que ocurren diariamente en el mundo, 1.400 son cometidos por personas en estado de depresión y hay que saber que el 20 % de las personas en el planeta la padecen alguna vez en su vida. Ello no significa que sean sinónimos.

Los síntomas psiquiátricos con mayor repercusión, a corto plazo, que mayor inciden en el riesgo suicida - al decir de los expertos en salud mental – son la presencia de anahedonia o incapacidad para sentir placer de las cosas cotidianas y simples de la vida; la ansiedad; los ataques de pánico; el abuso de alcohol y drogas; los maltratos en la infancia; el aislamiento social; la esquizofrenia (10% de los esquizofrénicos terminan con su propia vida) y los antecedentes de suicidio en familiares de primer orden. Se sabe, además, que el abuso de alcohol y sustancias psicoactivas quintuplican el riesgo de suicidios.

También constituyen factores desencadenantes la pobreza, el desempleo, la pérdida de la autoestima, el fallecimiento de seres queridos, una discusión, la ruptura de relaciones; los problemas jurídicos y hasta los traumas propios que generan las contiendas bélicas. De esta manera, en los últimos tiempos, se ha hablado de los suicidios de ex combatientes argentinos de la Guerra de Malvinas (que ya es superior al número de soldados caídos en combate). En la campaña murieron 649 soldados, según la Asociación de Veteranos de la Guerra de Malvinas, pero actualmente se dice de 454 ex combatientes se quitaron la vida por las secuelas físicas y psíquicas que les dejó la conflagración.

Prevención: una política urgente

Los expertos en salud mental apuntan que no se pueden prevenir todos los suicidios, pero si la mayoría, sobre todo si existen profesionales altamente calificados en la atención primaria de salud, a nivel comunitario que conoce sus grupos vulnerables y poblaciones de riesgo (dentro de las que se incluyen los sujetos en crisis, los niños y adolescentes, los enfermos con patologías graves y dolorosas, estudiantes, prisioneros, jóvenes del servicio militar, inmigrantes y personas desempleadas). De ahí que muchos programas nacionales de prevención, en la región, hagan hincapié en la urgencia de reducir, dentro de las viviendas, los medios para suicidarse (como pesticidas, medicamentos, armas de fuego, combustibles, etc.). También se plantea la necesidad de tratar a las personas con trastornos mentales y particularmente a quienes padecen depresión, alcoholismo o esquizofrenia y, sobre todo, darle seguimiento a los pacientes con intentos suicidas (porque siempre hay un aviso previo).

Por su parte, los medios de comunicación están obligados (por razones humanitarias) a darle un seguimiento responsable a la temática, reforzando el conocimiento ciudadano sobre la conducta suicida e intentando disminuir sus reportes de noticias sensacionalistas sobre el asunto, que en nada contribuyen a mejorar el panorama. Además, las autoridades sanitarias provinciales y municipales deben mejorar sus servicios de salud mental y su disponibilidad de acceso en ámbitos escolares y comunitarios, pues sólo de esta manera se proveerá de soporte social y médico a personas en crisis situacionales. Sin dudas, todos debemos contribuir, desde nuestros espacios, para erradicar este flagelo, que ya se ha convertido en un problema de salud mundial, en un verdadero naufragio en muchas existencias familiares.

Recuadro 1

Cifras, epidemiología y demografía suicida


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2004), cerca de un millón de personas en el mundo se suicidan cada año. Se calcula que por cada muerte atribuible a esa causa se producen entre 10 y 20 intentos fallidos, que se convierten en lesiones, hospitalizaciones y traumas emocionales.

Cada 40 segundos una persona comete suicidio en alguna parte del mundo. Cada 3 segundos una persona intenta quitarse la vida. Las tasas más altas de suicidios se registran en Hungría, Alemania, países escandinavos, Japón y China (en este último país, 300.000 suicidios anuales). Los países anglófonos, como Estados Unidos, Canadá e Inglaterra presentan cifras intermedias y las tasas más bajas de Europa se presentan en Grecia, Italia, España e Irlanda.

En nuestro país, se registran 8,5 decesos cada 100.000 habitantes al año, alrededor de 3 mil suicidios y aproximadamente más de la mitad se llevan a cabo mediante armas de fuego y ahorcamiento.

En el mundo, cada 4 suicidios completados 3 son de hombres y 1 de mujer. Algunos autores explican esta diferencia por la presencia de mayor alcoholismo y drogadicción entre hombres, que en mujeres.

Los índices de suicidios tienen su máximo crescendo, según la edad: hay un ascenso de las tasas en la adolescencia, luego una traza de meseta y vuelve a subir progresivamente a partir de los 45 años de edad.

Mala praxis en medicina : ¿Industria del litigio?





"Flora", del artista cubano, René Portocarrero






En nuestro país, 1 de cada 5 médicos son demandados por pacientes o familiares por daños como consecuencia de un tratamiento, ya sea clínico, quirúrgico o medicamentoso. Ello trae consigo el aumento de los costos hospitalarios pues los especialistas prescriben más estudios que los necesarios para “cubrirse” ante cualquier eventualidad. De esos juicios sólo uno de cada tres juicios se inicia contra un médico; los otros dos, contra prepagas y obras sociales.



Por: Lic. Juan Carlos Rivera Quintana
Especial para Biblioteca Médica.com.ar




Hace algún tiempo, la sala “A”, de la Cámara Civil, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ratificó una condena contra un famoso cirujano plástico de la farándula, quien estará obligado - si no lo hizo ya - a indemnizar con 200 mil pesos a una paciente ($ 55 mil por incapacidad sobreviniente y otros $ 50 mil por daño moral), que se sometió a una intervención quirúrgica para embellecer su imagen, con un lifting de cara y cuello, pero luego comenzó a padecer discapacitantes problemas de salud, que la obligaron a dos operaciones más.

La Justicia porteña y los peritos del Cuerpo Médico Forense, determinaron que la paciente tenía el hombro derecho caído, que le limitaba la elevación del brazo, debido a la operación plástica, que resultó de excesiva extensión subdérmica en la búsqueda del máximo levantamiento de los tegumentos y le ocasionó serios problemas de salud y la disminución de la actividad social.

Este es sólo un ejemplo ilustrativo de los tantos litigios que tienen lugar anualmente, en nuestro país. Pero sin dudas, la sociedad argentina ha perdido - bastante - la confianza en el quehacer profesional de los médicos y mucho más en el buen hacer de prepagas y obras sociales, a las que consideran negocios jugosos y lucrativos. Ello aunque resulta una verdad dura y rotunda es una realidad casi irrebatible, respaldada por la enorme cantidad de querellas por mala praxis que tienen lugar cada año.

Por sólo citar un dato, Argentina se ubica en uno de las primeras lugares de Latinoamérica, donde se inician más demandas legales por mala praxis: 1 de cada 5 médicos argentinos son demandados por pacientes o familiares por daños como consecuencia de un tratamiento, ya sea clínico, quirúrgico o medicamentoso, según se dio a conocer, recientemente, en el XI Congreso Argentina de Salud, realizado en Salta, por la Superintendencia de Servicios de Salud.

Alrededor de 40 mil profesionales en Argentina sufre, al menos, una demanda por mala praxis, durante su desempeño profesional. De estos litigios legales 1 de cada 3 son iniciados contra los médicos (existen unos 40 mil galenos demandados), los otros dos se comienzan contra prepagas y otras sociales. Ello trae consigo el aumento, el encarecimiento de los costos hospitalarios (500 millones anuales), pues los especialistas prescriben más estudios que los necesarios para “cubrirse” ante cualquier eventualidad.

Comunicación vs. Incomunicación

Pero, ¿qué es la mala praxis? Nos referimos a ella cuando alguien sufre un daño como consecuencia de un tratamiento, ya sea clínico, quirúrgico o medicamentoso; guarda relación con la existencia de una conducta negligente, inexperta o imprudente del profesional médico o una falla de la organización empresaria dedicada a cuidar la salud de las personas, que podría causar en forma directa una lesión o la muerte. Es decir, cuando el enfermo sufre un resultado distinto al que creía que iba a alcanzar, a través de un tratamiento médico, lo cual no significa que eso sea verdaderamente así. Lo que ocurre es que muchas veces, por una parte, hay una carencia de información que el médico brinda al paciente, vinculado con los riesgos, los beneficios y las alternativas del tratamiento que propone. De manera que cuando el paciente no conoce exactamente que el proceder médico, tal vez, le pueda producir daño y considera que esa lesión está ocasionada por el galeno, por el sistema o por el equipo, es que se habla de mala praxis. Sumémosle a ello que, en múltiples ocasiones, el paciente y sus familiares se hacen asesorar por abogados y estudios, especializados en estos menesteres (convertidos en modus vivendi para dichas instituciones), que lejos de intentar mediar en el conflicto incentivan estas querellas con fines económicos ventajosos.

Para el Dr. Fernando Mariona, vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Gestión de Riesgos en Instituciones de Salud (ALGRIS), el problema está centrado, fundamentalmente, “en la despersonalización de la medicina, descrita en la literatura desde hace algún tiempo, donde el paciente se transforma en un número más, se pierde la comunicación médico-paciente, el experto desconoce la cultura del pedir perdón cuando comete un error médico, del explicar a los familiares del enfermo sobre los procedimientos y los pasos a dar. Por otra parte, en nuestro país hay todo un sistema dentro del cual el médico no es más que una pieza dentro del engranaje. Por ello no hay que hablar únicamente del especialista, sino del sistema todo. Es decir, el sistema son las obras sociales, las empresas de medicina pre-paga y después los sistemas públicos. En las empresas de medicina pre-paga y las obras sociales hay un financiador, un gerenciador que emplea al médico para trabajar y le dice: ‘para que esto sea rentable, usted tiene que atender a tantos pacientes por hora, tiene que hacer hasta aquí nada más y no mucho más que eso, cuidado con lo que indica porque esto tiene que estar dentro del nomenclador y nosotros debemos analizar si se precisa o no hacer’. También se le presiona en relación con la menor utilización de métodos diagnósticos caros y la remisión al especialista. El médico no puede realizar una medicina de calidad porque el financiador se lo impide y queda como entrampado, recibe honorarios bajos y hasta tiene que pagar su seguro profesional. No por gusto, el incremento de las demandas legales ha obligado al 65 por ciento de los médicos a contratar seguros en forma particular”, apunta el abogado.

En tanto, para el titular de la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (ACAMI), Marcelo Mastrángelo, “si los juicios siguen en aumento, en la Argentina, podrían colapsar el sistema de salud, ya que estos litigios obligan a destinar en forma adicional alrededor de 500 millones de pesos anuales al sistema sanitario para hacerle frente a estas demandas”.

No hacer daño

De ahí que desde el ACAMI se han sugerido reformas legales a la normativa vigente que regula la mala praxis como “reducir de 10 a 2 años el plazo para iniciar las demandas, acotar el beneficio de litigar sin gastos, ordenar pericias a cargo de cuerpos técnicos oficiales, limitar los montos indemnizatorios con topes financieros y otorgar obligatoriedad al informe técnico científico”, entre otras propuestas.

Por otra parte, la Asociación de Médicos Municipales, así como el Colegio de Médicos, no se cansan de denunciar, que existe una “industria de mala praxis, del litigio, de los pleitos” y concuerdan en que, más allá de casos puntuales, la mayoría de las demandas que se inician contra médicos y obras sociales y prepagas no están justificadas y sólo benefician a los abogados, que reciben jugosas compensaciones económicas por costes legales.

“El hecho de que los presuntos delitos por mala praxis prescriban recién a los 10 años, en nuestro país, según las normas vigentes, crea un marco de gran incertidumbre para quienes ejercen la medicina”, coinciden en indicar muchos expertos.

Novedosas técnicas están siendo introducidas para mejorar la comunicación, la relación del médico con el paciente; es decir la gestión del riesgo para evitar la producción de daños, que son evitables. La OMS ha puesto en marcha una iniciativa, consistente en una Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente intentando reducir el número de enfermedades, traumatismos y decesos que se sufren en las instalaciones médicas al recibir atención sanitaria. Este proyecto se puede resumir en su lema central: “Ante todo no hacer daño”.

Se trata de que se sincere la relación con el enfermo, que exista el respeto, la comprensión del proceder profesional, la compasión, las disculpas y perdones ante cualquier error, si fueran necesarios (y sobre todo, en el momento oportuno). En definitiva, los médicos son seres humanos y pueden equivocarse, como los propios pacientes, pues todos somos falibles (como la propia medicina), sólo que estos profesionales trabajan con la salud y la enfermedad, con la vida y con la muerte; tienen demasiado poder. Pero la negación y la postura profesional defensiva poco aportan a la solución de un diferendo de esta naturaleza, donde en muchas ocasiones familiares o pacientes dañados eligen el camino del juicio como venganza para buscar la paz.

Lo cierto, también, es que desde que los médicos les entregaron el manejo de la Medicina a los economistas, la Medicina se transformó en un negocio, que busca rentabilidad desmedida olvidándose del buen servicio y sólo pensando en los costos y los números. Nadie pone en duda que contar con equipamiento de alta tecnología, adecuadamente mantenidos, con medicamentos de última generación para las terapias, con materiales descartables y una estructura edilicia que brinde confort y seguridad coadyuva a mejorar el servicio médico. Todo ello puede ayudar más que antes a que todo salga perfectamente, pero también puede dañar mucho más. Son muchas las opciones que tiene el especialista y todo el equipo de salud para conseguir la eficacia técnica y curar o paliar la situación del paciente, pero actuar utilizando toda la tecnología disponible también, en oportunidades, genera desconfianza y los miedos propios de quien está en una posición muy vulnerable. La solución no la tenemos, no la tiene nadie, pero al menos es sano llamar la atención sobre dicho asunto tan espinoso, fuente de tantos diferendos.


Recuadro:

Especialidades que soportan mayores demandas por mala praxis

Obstetricia 26*
Cirugía 25*
Traumatología 14*
Pediatría 10*
Clínica médica 9*
Infectología 8*
Anestesiología 4*
Cirugía plástica 4*

*(en por cientos).

martes, 14 de octubre de 2008

Foto de cumpleaños




12 de octubre, cumpleaños 20 de Carlos Daniel, momentos antes de llegar los invitados a la fiesta.

Video familiar





Carlos Daniel, mi hijo, durante un ensayo en casa con su trompeta.

lunes, 13 de octubre de 2008

Foto de cumpleaños




Foto del cumpleaños de Carlos Daniel, 12 de octubre, 20 años.

viernes, 10 de octubre de 2008





"Cada día", del cantautor cubano, Polito Ibañez, mi intérprete preferido.

viernes, 3 de octubre de 2008

Herencia










Obra de la artista cubana, Belkis Ayón, de su serie "Siempre vuelvo"


“Camino del patíbulo, ha buscado su rostro
como quien busca el rostro de la muerte.
Culpable repite,
repetirá culpable una y otra vez
y el camino será más corto y el tiempo menos árido”.

Heriberto Sánchez Medina, en Hanging Judge

Cada día me parezco más a mis difuntos
me miro al espejo y noto la misma placidez
de la mirada de mi madre, su aire bohemio
y desnudo, casi rayano en la indiferencia;
también similar gesto con la boca
al que hacía mi abuelo, cuando camino de la vega
el sol le chamuscaba la piel y le extraviaba la mirada;
igual rubor en el rostro al de mi abuela, que
terminó sus días con un cáncer de tiroides
y en las noches, después de la aplicación del yodo radioactivo,
chamuscaba lucecitas verdes en la oscuridad
entre sus sábanas de lino almidonada y su nariz llena de humo
por la hornillo de carbón/
entonces ya era una aparición en pleno ascenso hacia la nada.
De mi padre conservo aún esa templanza y hasta cierto
aire circunspecto para mirar al enemigo e irrumpir
entre las reglas del juego de la competencia profesional;
también una fenotípica inclinación por el alcohol
hasta que la boca se aletarga y
no se distingue entre el consuelo de
una tibia sonrisa y una mueca de insensible hartazgo.
De mi bisabuela paterna, de origen canario,
guardo su percha, su etiqueta para las grandes solemnidades
su ironía como hacha corta cabezas contra los intolerantes
y hasta cierta cara compasiva ante la vulgaridad existencial.
De Juan Amador, mi abuelo paterno,
(gracias a los orishas y al marxismo leninismo),
no heredé ni un ápice, siempre fue un sádico con mucha plata/
que colgaba a sus hijos cabeza abajo de los árboles,
cuando por impericia no cumplían las faenas de la hacienda.
Quizás ello explique que su velorio fuera una fiesta y
sus hijos prepararán la gran repartija con sus autos/
era una forma de desquite, de liberación adolescente
de revancha caída del cielo/
se arrancaron un gran peso de encima,
cuando le incomunicaron en su caja de bronce.
De mi tío “Chito”, aquel que murió sin cabeza
cuando un machete haitiano le truncó la mirada
por una pelea de cercas corridas durante una madrugada
(en plena finca de Candelaria)
dicen que heredé semejante sangre para la lidia,
la misma posición filosa ante la desidia, igual lengua dura
y punzante para la pedrada.
Me contemplo y siento que soy un poco de todos/as
un grano de arroz, mecido por el estival soplo del sur
(donde abrevan pescadores)
un viejo árbol del pan que ya no ofrece frutos
un barranco oloroso y apacible por donde nadie cae/
un fantasma que - muy a su pesar - todas las
noches escruta su rostro, (que ya no reconoce),
frente a un enmohecido espejo
y persiste obstinadamente en dejar hablar al viento
la más severa compañía para las ànimas extraviados
sin consuelo.


3 de octubre 2008
(semana de mucha fatiga laboral)

jueves, 2 de octubre de 2008

POEMA SEMINAL






Obra de la artista cubana Belkis Ayón.







“No lo olvides, poeta/
en cualquier sitio y época (…)
siempre estará acechándote algún poema peligroso”.

De Heberto Padilla, “Dicen los viejos bardos”.



Quiero escribir un poema peligroso,

de esos que den vergüenza mostrar

que ruboricen a las pacatas damas con abanicos en las manos

y collar de perlas verdaderas para exhibir

a la hora del te y la canasta party/.

Escribiré una de esas obras subversivas, perturbadoras

y terroristas

que le pondrán los pelos de punta a los señores de bien,

a esos que usan excelentes trajes parisinos y fueron

educados en pulcras escuelas british/.

Mi cuartilla olerá a rancio, a mierda, a humedad seminal, a latón de basura,

a detritus, derramará un líquido sospechosamente amarillento e impúdico,

de esos que arrugan las manos y hacen de las noches en soledad

la mejor compañía.

Me propongo escribir un poema imprecatorio esta noche/

no me importara que quien lo lea sienta un calor menopáusico,

que baje su libido y le haga regurgitar con olor a comida enlatada

y a almendras danesas.

Diré la verdad sin cortapisas/sin simulaciones,

sin metatextos semánticos

ya no tendré pelos en la lengua/ lanzaré contra todos


mis resentidas diatribas y mis malsanos discursos/

como escupitajos

y después me iré a dormir/ a soñar tranquilamente con mis mejores lances

y embestidas eróticas.

Más tarde, vendrán los censores – hay tantos siempre- dispuestos a

modificar adjetivos, cambiar alusiones desagradables,

emborronar la página/

son expertos en rellenar vacíos con frases prolijamente construidas,

tienen un sexto sentido para detectar el verbo pecaminoso

y subido de tono, para condenar lo faccioso e incinerar

el arte de barricada.

Tambièn habrá tecnócratas que pretendan borrar el poema

de la pantalla de mi ordenador con un virus letal,

enviado ex profeso,

sólo utilizable para situaciones como estas, pero lo pondré a salvo

en una cripta, en una buhardilla cibernética que nadie conoce.

Rechazaré todos los recursos literarios,

las metáforas y símiles hermosos,

aborrezco los lugares comunes y las putas caricias

que dan las palabras bombonas, edulcoradas como caramelos.

Ningún lector – ni los más ingenuos, que son los mejores -

se atreverá a leer este poema que trastornará

el orden de las cosas/

el riesgo de contagio es siempre un temor de los seres sanos

y mi poema destilará infección, espuma por la boca, saudades/.

Después quedaré extenuado, casi muerto, dispuesto a seguir

arrinconado en la pasadizo virgen de otra cuartilla blanca/

que es mi territorio natural.

23. mayo. 2008.
Buenos Aires.

jueves, 25 de septiembre de 2008




"Vetereno", creada e interpretada por Frank Delgado, el trovador cubano.




"Si el Che viviera", interpretada por Frank Delgado.



"La isla puta", de Frank Delgado.




Todos, ¿quièn no? tenemos una canción Kitsch, escondida en nuestro ropero. Hoy sin recato muestro la mía: "Poquita Fe", interpretada por la cantante mexicana, Ana Gabriel. Mejor sería escuchársela a algún grupo de cantantes tradicionales cubanos, pero esos discos los extravié o dejé perdidos en La Habana y ya difìcilmente los pueda recuperar.

Surfear en lo turbio



Obra La orilla, del artista argentino, Adolfo Nigro.


"Eres y serás lo que recuerdas, /
lo que una vez llegaste a imaginar”,
de Reinaldo García Ramos, en La quietud).


Pisar el rellano, el descansillo de la vida
imaginando un pedazo de ventana que no muestra
perspectiva alguna,
sólo una pequeña sombra descolorida, un alarido
que viene desde adentro, desde las lacias tripas
intolerantes al crecimiento atípico e impávido de sus células
a la patología que carcome y necrosa/
al tumor que lo engulle todo.
Descender abruptamente el escalón, caer, levantarse
con las manos enrojecidas (adoloridas por el batacazo)
con la boca pastosa, acompañando esa luz menstrual,
casi uterina
que el semen no alcanza a conmover y fundir/ a procrear
Degustar una cena recalentada e insabora
detrás, de una voz radial, en off (que sube y baja a fondo de)
como en los peores guiones/ que rompe la rutina
intentando acariciar por dentro el cuenco del tímpano
y sólo consigue un lamento oscuro, un pozo ciego
sin olor a mar, una caja negra intelectualmente vacía
donde la rutina vaga disonante hasta el escondrijo
comatoso de la axila indiferente al desodorante matinal.
Surfear hasta donde llegue el impulso y caer como un amasijo
caliente que entumezca la lengua, que te atragante y paralice
como un eructo repentino
en medio de una conversación formal, que aparece
semejante a cierta desazón muda,
que te saca las ganas vespertinas de orinar y te eclipsa
hasta los ojos.
Sólo entonces es que te traigo de vueltas, al comienzo/
sin rellanos ni descansillos
sin ventanales ni cenas disonantes, evadiendo formalidades
que pulvericen esa ligadura/ sin altares con festejos afros.
Y te retengo en el silencio, te exprimo completamente/
hasta lo inadmisible intentando resucitar viejos tiempos,
pero son sólo eso: vanos intentos de resucitación forzosa,
traqueotomías
de puertas abiertas que buscan aires portuarios y salitre
en una ciudad temerosa/ contraria al mar.
¿No sé qué hacer cuando todo se detiene y confundo los olores
y sonidos? Entonces las ganas intentan evaporarse tibiamente/
me paralizo/ dejo de surfear en lo revuelto y siento músicas “naùsicas”,
que me quitan las fuerzas de seguir encima de la tabla por temor a
caer en las fauces de los tiburones.
¿No sé si darte de comer como a las avecillas raras, inventarte
un mar sin corrientes traicioneras o echarte lejos
de mi almohada hosca
hasta que recuerdes?