Juan Carlos Rivera Quintana nació en una isla - en Cuba - y un buen día decidió salir de ella a mirar el mundo y buscar otros aires. Él quería alcanzar otros horizontes más personales e intelectuales y decidió construir su propia casa - su islaenpeso - y desde ahí presentar sus inquietudes periodísticas y literarias, sus crónicas de viajes, obsesiones y nostalgias. Acá, en esta geografía, sin mar cercano que lo aleje, se siente totalmente libre.
viernes, 7 de marzo de 2008
lunes, 3 de marzo de 2008
Sonrisa de ángel

Obra del pintor cubano, Roberto Fabelo.
Vengo de sabotear mi corazón frente a un espejo, apostando
que sólo cuatro puntos cardinales y un pedazo de mar no
son alimentos para la sobrevivencia. Vengo de lanzar la
primera piedra contra lo inalterable del mundo; a fin de
cuentas ya se cerraron los armarios y el bote perdió los
remos. ¿Qué puedo hacer para remendar las almas que revientan
sin maternidades ni sollozos? El arte de multiplicar la yerbabuena
no es oficio exclusivo de poetas, si la vida escapa por los
resquicios del jardín cuando menos se piensa. Nada podría
hacer con los remordimientos guardados en los pulmones, si
jamás te pediría una sonrisa que pudiera parecer artificial-
mente construida. He saboreado palabras que nunca buscarán
asilo ni el fondo de tu aliento. No sé porqué siempre presumo
que las fábulas me pondrán los pelos de punta, y terminaré
bajo un relámpago con una esperanza posada sobre el pecho
y cierta sonrisa de ángel solitario, para mi pesar.
Mentiras y transmutaciones

Obra del pintor cubano, Pepe Franco.
"Los médicos ignoran lo que todos saben"
y dejan clavada su alma en las aceras
sin importarles que otros corazones huelan
a escaramuzas y a magnolias secas.
En la esquina de un parque lanzan sus bostezos
y dan vueltas sobre sus camas repletas de cristales,
nada más vale para ellos que un innecesario espejo
dónde distraer sus corazonadas y sentirse henchidos
de remordimientos.
A veces, cuando no sale la luna, saben lo que todos
ignoran,
por ese sexto sentido para las mentiras
y las transmutaciones:
son tan sensibles que no pueden percibir el olor
putrefacto de esta ciudad que viertes sus aguas
sobre un río rojizo sin fondo ni camalotes.
Todos ignoran lo que ellos ya no saben o no quieren saber,
desorientados entre tantos libros y esquemas
que descubren únicamente las interioridades
del cuerpo insano y algunas tablas alquímicas de la existencia,
pero y del espíritu qué, ¿dónde encontrar la pócima milagrera
que nos salve sin rencores ni tristezas?
Eterno gozo

Obra de la pintora española, Remedios Varó.
"Todos nos confundimos,
perdemos muchas batallas antes de notar
que los caminos por donde debíamos volver,
ya no sirven para los regresos (...)".
"Etapas, de Elsa Claro.
Aquí está el barro,
descubriendo imágenes de malas aventuras,
nacido de las torpezas de la roca,
no busca sus antepasados,
en la mejor de las oportunidades, la arena puede
teñirse de polvo
y cambiar las estaciones.
Aquí está la hierba,
despide olores de muchacha en celo,
aprendió a sobrevivir a pesar de los malos tratos
y las cortadoras eléctricas,
pugna por inundarlo todo,
la terquedad la inmortaliza.
Aquí está el agua
tatuando las rocas y descubriendo huellas,
como eterna fuente de lo pulcro no se cansa,
lleva en su gozo el espíritu contradictorio
de la razón,
no le basta con correr y puede transformarse
en infierno.
Aquí está el eco,
incauto viajero de la inocencia,
desfigura el trinar de los molinos.
Cuántas palabras arrancaste a los vivos
por el sólo deseo de escucharte a ti mismo.
Aquí están barro,hierba,agua,eco,
perdidos en la orgía de la sacrosanta vida
sin más voluntades que sus propios caminos inciertos.
domingo, 2 de marzo de 2008
Echamos la suerte

Obra de la artista argentina, Andrea Conde.
"descansa, tiéndete sobre mí que soy tu espalda".
Raiza White.
Quizás tuvimos los mismos juguetes
y los rompimos el mismo día de la espera
buscando tuercas y cuerdas que nunca aparecieron,
mientras el ángel vigilaba nuestra siesta,
y la madre ponía sus pezones sobre la carne enamorada
para saciar nuestras lenguas.
Una enagua tapó las nubes cuando descubrimos que
masturbarse
era un placer de manos salpicadas por los truenos
de las puertas, vuelo impalpable sobre el que gravitan
las ausencias.
Después supimos que los silencios bordados entre los
bancos del parque
hacen del firmamento el presagio de un papalote
en círculo vicioso,
pues nadie quiere tender su corazón con alfileres.
Tengo miedo de tu mirada y de esta comunión que ya
rebasa las veinticuatro horas de mi suerte y me hechiza
esa mano recorriendo lo que por rubor no digo.
Nunca desmayes, corazón, y sigue llevando un girasol
sobre tu pecho,
pero cuida de las enredaderas y los laureles que te crecen
entre las axilas de la espalda,
el escriba recién comienza a podar los retoños
que le han nacido a esta promisoria cosecha.
sábado, 23 de febrero de 2008
Complejo de culpas

Obra de la artista cubana, Sandra Ramos.
La gente está perdiendo razones
se esconde en las almohadas y los rincones
de las maletas,
pues juega a no aparecer hasta el Día de los Fieles Difuntos.
La gente ya no canta como antes el Ave María,
ni sale a la calle a mirar el sol sin espejuelos,
la retina se ha convertido en un artículo
de primerísima necesidad,
en este planeta ya sin petróleo ni mariposas.
Desde que se inventaron los asteroides
ya no amamos las 24 horas
hasta el amor empalaga y enferma el estómago
con peligro de muerte.
Todo hace suponer que para las próximas Navidades,
dejaremos los remordimientos pegados a los almanaques;
saldremos a la calle en el segundo tren, que en esa ocasión
llegará en tiempo,
a imaginar paraísos y viejos amigos,
los mejores antídotos contra las cicatrices.
Sé que no bastan oraciones para arreglar el jardín de esta casa
la hierba y el cieno salpicaron los tejados
un buen día en que el Diablo realizaba su caridad pública
comenzaba el juego de lo imprevisible.
La gente está perdiendo razones y se inventa naufragios
y batallas,
para saberse vivos, que es una forma de estar en paz
con los suicidas,
y no caer en la trampa de quienes esconden almohadas y maletas
a riesgo de morir de una enfermedad que ahora llaman
complejo de culpas.
miércoles, 20 de febrero de 2008
Isla adversa

Obra de la pintora cubana Zaida del Río.
"Dentro están las cosas en su sitio
las crestas
el azul
las heces apacibles (...)"
Apremios (1989), Ada Elba Pérez.
el mar se me suicidó a pedazos,
fue cayendo poco a poco, a mansalva
dentro de mi corazón
y terminó inundándolo.
con él se fugó toda la extensión de la playa
y el sabor de algún rocío extraño
cuando soñaba con la inmensidad
que no se alcanza.
soy testigo de cierta obcecación insular
que no conoce límites
cuando las olas baten contra los farallones
y hacen peligrar el mustio silencio de inoportunas ceguedades.
He subido hasta mi último peldaño para reencontrar
su inmensidad, para escuchar su rumor oscuro
rodeándolo todo
y apenas alcanzo a divisar su traicionera calma
su espesura de signos su encantadora embriaguez
su bofetada traidora justo al borde de un camino
que alguien denominó encrucijada.
Siempre soñé con el mar y su ademán de sombras
infinita frontera entre tanto viento y territorio
blasfemia desaforada que reniega de códigos y dobleces
y lo engulle todo.
Mi mar es otra mentira entre ceja y ceja
una fiesta antigua otra alegoría que me salva/
procacidad convertida en largo sufrimiento
apodada trampa, cárcel, cerco, concilio, simulación, desconcierto.
Mi mar es una isla adversa/
otra frontera innecesaria.
Buenos Aires, 19 de julio de 2001. Sin mar.
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