viernes, 1 de agosto de 2008

Anunciación de otro milenio









Obra del artista cubano, Ernesto García Peña.







"Somos la mitad de un dios

sacrificado entre piedra y ternura"

Intimo delirio, de Edgardo Gugliermetti.


Te creíste con inocencia la leyenda del bandoneón desafinado

en una esquina/ mortaja vulnerable atravesada en la boca de Dios

cual garganta desafiando la penumbra

que se persigna y enmudece para cambiar el rumbo.

De norte a sur viaja siempre la multitud que aguarda

concierto de presagios con olores a noticias tristes y a

muchedumbres flotando en medio del mar hondo,

naufragios de venas tibias con máscaras para la

hora de los simulacros / pretexto convertido

en piedra sumisa de tiempo oscuro allí donde no llegó la luz.

Oigo un chasquido de pies que vaticinan las fogatas/

sin banderas blancas no habrán más enfrentamientos/

un rey de bastos se transforma en tempestades que saben a palabras/

se respira desperdicios de puerto y los cañones comienzan

a derrumbar las fortalezas y los postigos vírgenes.

¿Buscaremos otros refugios?

Sobre la brisa mojada siempre quedará la tierra que no pude llevarme

mis juguetes abandonados y las esquelas que no leí por equivoco.

Mientras tanto, seguiremos frente al Río que muere de tedio

entre artículos amarillentos y señores que lanzan sus últimos suspiros

a la entrada de los puentes donde los ángeles custodian

la liturgia sagrada de la Anunciación del Nuevo Milenio.

martes, 29 de julio de 2008





"Fields of Gold" (Campos de oro), interpretado por Eva Cassidy

Eva Cassidy (2 de febrero/1963-1996), mi cantante preferida, ha obtenido elogios mundiales al ser una intérprete sin igual de temas como "Fields of Gold", de Sting, y clásicos como "Over the Rainbow", (los cuales se encuentran en su álbum "Songbird", de 1998). Lamentablemente, Eva Cassidy falleció el 2 de noviembre de 1996 después de luchar contra un melánoma de piel. Sólo tenía 33 años de edad. Su voz prístina y su elección de canciones sólo añadieron intensidad a sus grabaciones que hicieron más efectiva a su música. Pero si ella hubiera vivido, su capacidad para hacer que cualquier canción sonara como nueva por medio del poder de su voz aún hoy le permitiría obtener los bien merecidos elogios que, lamentablemente, nunca vivió para ver.

Irónicamente, ella nunca quiso ser cantante profesional, pues trabajaba de jardinera paisajista mientras vivía en Bowie, en las afueras de Washington DC, donde finalmente la persuadieron para que cantara el álbum "Live At Blues Alley" (1996), en los clubes de la zona. Después de reunirse con el productor e ing. de sonido, Chris Biondo y de incorporar estilos folk, jazz, gospel y blues, grabó canciones desde el tradicional "Oh, I Had a Golden Thread" hasta "Songbird"; la mayor parte de este material fue lanzado de forma póstuma en compilados tales como "Eva By Heart".

Eva Cassidy, sin lugar a dudas, es una de las grandes cantantes de la historia musical nortemericana y aunque su lugar en la música popular de esa nación es discutible todavía, no se puede negar el poder de sus grabaciones y el toque mágico al convertir todo lo que cantaba en memorable; de estar aún con nosotros cuánto hubiera logrado.

Imperfectamente la nada



Obra del artista cubano, Nelson Dominguez.






“(…) el ojo lascivo/
socavando la pesada mugre del tiempo/ enamorando”.

El David, de Francisco Morán.


Ni siquiera fantasear que existe algún deseo/
una metáfora perdida en cierta esquina opaca.
Ni siquiera imaginar que haya arrojado su cuerpo
en el camino, despojado sus ropas, saciado su sed/
en el vino ácido de un cántaro roto,
donde atan sus tristezas los bienaventurados de este mundo,
(los peregrinos).
Yo conocí a cierto señor con embarcaciones de poco lastre/
las bendecía con los reflejos proveniente de algún faro fantasma
en la medianía ignota de una isla con mala prensa/
las lanzaba al mar con la furia de Odiseo,
sin pensar en algún puerto seguro
sólo en un derrotero ilusorio fuera de sus costas,
en una escapada a tiempo.
Somos imperfectamente la nada/
esa luz irreflexiva que lo cobija todo
sin pensar en los animales cabizbajos que van al matadero.
Somos imperfectamente la vigilia/
las escaramuzas y equívocos de algún pescador
que se pierde en la inmensidad que lo eterniza.
Somos la nada imperfecta/
un grano de arroz en un plato de lentejas rancias
que nadie come/
peces claros que saltan dentro de la tarralla y el morral
para terminar sin cabeza, puestos en orden de prioridad
en alguna sartén dorada con poco aceite.
Somos imperfectamente el deseo
el impasible ocio que atraviesa la ventana
para dar luz a un velador estéril,
donde alguien lee este tonto poema
imaginando marineros y putas que invitan a beber
sin aliento en ciertas tabernas con puerto oscuro de fondo.
Siempre el instante imperfecto del encuentro/
eternizará el incurable hedor a tregua en alguna cama al amanecer.

27 junio de 2005.
Buenos Aires, día húmedo si los hay.

lunes, 28 de julio de 2008




"Autumn leaves" (Hojas de otoño), interpretado por Eva Cassidy, una de mis cantantes preferidas.

sábado, 26 de julio de 2008

Metáfora con esquinas ruidosas





Obra de la artista brasileña, Tarsila do Amaral.











Río de Janeiro, diciembre de l997.

"el mundo es el segundo término
de una metáfora incompleta,"
Quinta poesía vertical, de Roberto Juarroz, l974



Aquí empieza la sima, el cuesta abajo

la "metáfora incompleta" que construimos

buscando calles y sitios para recuerdos añejos

y un camino bajo el agua que nos desnude las manos.

Coleccionamos encuentros en esquinas ruidosas

con gentes desconocidas y olores dulzones a frutas prohibidas

entre los hombres.

Esta ciudad es una paradoja, un lugar para huir y perderse

por siempre entre paredones de morros somnolientos

desde donde bajan asombrados los amantes con caras

de rito trasnochado y miradas de sitios inconquistables,

diciendo palabras que curan la modorra y desenterrando lenguajes

de poemas que no escriben por temor a que se los lleve el viento.

Río, infinito fuego artificial húmedo con hierbas celestes y enredaderas

en los balcones/saoco carioca para empalagar el alma y

extraviar zapatos en la arena .

Tienes el don del embrujo, de la mirada tibia y el sexo salvaje.

Sólo que tu mar llueve como un murmullo lento del que no se vuelve

y tu angustia es sólo un ave pasajera que jamás encuentra el horizonte.

¿Anclado en la isla?




Obra de la artista cubana, Zaida del Río.







“No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás por las mismas calles.
Y en los mismos barrios te harás viejo;
y entre las mismas paredes irás encaneciendo.
Siempre llegarás a esta ciudad”.

C. P. Cavafis


Siempre llegaré a esta ciudad de espalda al río
con alfileres en el corazón y navajazos en los bolsillos
escuchando canciones que me recuerdan los escasos zapatos que tuve
y aquel pantalón de colegio azul – como la isla - que mi madre
lavaba en las noches y colocaba detrás del refrigerador para planchar
a la mañana.
La vida ya no es como antes,
mi placard se ha llenado de camisas de todos los colores
las que siempre quise tener y sin embargo tienen poco uso,
decenas de pantalones se doblan indiferentes entre mis perchas de la abundancia,
pero persiste una rara incertidumbre de que mi piel ya no es mía,
me sigue confundiendo esa sobresalto de querer llenar todos los vacíos del alma,
como si la existencia estuviera ceñida a abarrotar ausencias materiales.
Me siento solo sin parque en un banco de barrio con faroles rotos
y vuelvo a montarme en el cachumbambé de tablas carcomidas y hierro oxidado,
intento atestar nuevamente esa maleta de madera verde mambí que hizo mi padre,
apodada “el botiquín” por mis compañeros de clase,
pero ya no me avergüenzan tanto los motes y las risas contagiosas.
Una extraña mezcla de sabores y olores ya no vienen de la cocina de mi madre
no tuve posibilidad de llegar a su entierro
se despidió en la reja de casa y nunca más quiso abrir sus ojos/
tampoco conozco la tumba donde sosiega su cuerpo,
y no he podido llevarle aún un ramo de flores amarillas/
sus rosas se ponen a miles de kilómetros de donde descansa
desventajas de vivir en una isla sitiada.
Mientras los vaticinios viajan entre las líneas del horizonte
mi hermana sigue poniendo sus vasos de agua con cascarilla
para ahuyentar los malos ojos y reza todas las noches pidiendo salud
y la prosperidad que no llega.
Trato de inventar palabras pero sigo anclado en esa pedazo de tierra colorada
con un extraño olor a asfalto calcinado
y me resisto culturalmente a localismos y voces que me suenan ajenas,
aunque acabo de recibir otra ciudadanía.
Mañana seré otro mapa otra calle otros rasgos vagaré por otra ciudad
cual tórrida siesta provinciana de la que no quiero despertar,
saldrá el sol tímido desde este culo del mundo y me descubriré sentado
en la otra vereda donde miraba pasar a los apátridas
para, entonces, todo me será groseramente indiferente
como las encrucijadas de los caminos que se bifurcan
y ya no conducen a tierra firme.



Juan Carlos Rivera Quintana
7 de diciembre 06.



Eva Cassidy, Time after time, una de sus mejores interpretaciones.